Tos en el perro: Los nemátodos y los gusanos del corazón son algunos de ellos.
Vómitos: Lógicamente son muchas las razones por las que un perro puede vomitar, desde una mala digestión a una infestación de parásitos intestinales. Ocasionalmente incluso pueden verse a simple vista en el vómito.
Diarrea: Los parásitos no son los únicos causantes de diarrea en perros pero si sospechas y estás preguntándote cómo saber si tu perro tiene parásitos, comprueba si ves lombrices o gusanos en sus heces.
Hinchazón abdominal: Este es otro síntoma frecuente que presentan los perros con parásitos intestinales. Si además de la hinchazón detectas otros síntomas sospechosos, consulta con su veterinario.
Cansancio y decaimiento: La anemia y el malestar ocasionado por parásitos internos puede afectar al perro. En estos casos este se suele mostrar más cansado de lo habitual, abatido, decaído y perezoso. Como si le faltase energía y vitalidad o como atacado por la pereza.
Debilidad: Si detectas que tu perro está más débil y falto de fuerzas haces bien planteando cómo saber si mi perro tiene parásitos. Observa si a este síntoma acompañan otros que te hagan sospechar que tenga parásitos.
Sangre en las heces: Son varios los parásitos que pueden provocar esto. Si detectas sangre en las heces de tu perro, actúa, llévalo a consulta con un medico veterinario urgente.
Estreñimiento: Una gran bola de parásitos intestinales puede evitar que el perro defeque ocasionándole una obstrucción intestinal. Aunque si proporcionas desparasitación interna a tu perro con la frecuencia que indican las recomendaciones veterinarias es difícil llegar a este punto, si tu perro no defeca en dos o tres días y se une a otro síntoma sospechosos, esta puede ser la causa.
Problemas respiratorios y fatiga: Algunos parásitos internos de los perros ocasionan problemas respiratorios al animal. Si detectas dificultad para respirar, ronca cuando antes no lo hacía o fatiga al caminar, pueden ser debidos a infestaciones parasitarias.